sábado, 30 de agosto de 2008

Comida gratis y música en las protestas de Bangkok

Las protestas de Bangkok, a pesar de alguna carga policial que otra, transcurre con ambiente festivo, comida gratuita y conciertos de música. El martes 26 de agosto, las manifestaciones dieron un giro al tomar el palacio gubernamental como medida de presión para provocar la caída del Gobierno.
Las personas atrincheradas en el recinto gubernamental reponen fuerzas con un variado menú que incluye pollo al curry, pescado, sopa, verduras y arroz, que ofrecen también a los turistas y curiosos que se acercaban a echar un vistazo.

Manifestantes en explanada frente a la sede del Gobierno tailandés
El jefe del Gobierno, Samak Sundaravej, amenazó con el empleo de la fuerza para acabar con la invasión del palacio, pero unas horas más tarde anunció que prefería utilizar la estrategia de desgaste contra la revuelta político-festiva.
"La ocupación de la sede del Gobierno es una revolución democrática", insiste Prapansak Kamicpetch, un profesor universitario jubilado.
Prapansak, de 71 años, se ha plantado con su silla de ruedas en la puerta principal del palacio gubernamental y asegura que no se moverá de ahí hasta que Samak dimita.


Familia descansa tras varios días de protesta
Las protestas callejeras comenzaron el pasado mayo, cuando los seguidores de la Alianza del Pueblo para la Democracia montaron un campamento y un escenario frente al edificio de Naciones Unidas.
Acusan al Gobierno de corrupto, desleal a la Corona y de ser un títere al servicio del ex mandatario Thaksin Shinawatra, depuesto en septiembre de 2006 mediante un golpe de estado.
Respaldada por la elite conservadora y sectores del Ejército, la alianza, que explota la propaganda monárquica y nacionalista para ganarse la simpatía del público, pretende que el rey designe un gobierno de transición.
Los manifestantes, la mayoría de ellos vestidos con camisetas y pañuelos amarillos, el color de la monarquía, se protegen del sol abrasador bajo toldos, bajo los que dormitan, comen, charlan o escuchan los discursos de sus líderes.
Sin encontrar resistencia, los manifestantes han extendido sus dominios hasta algunas dependencias oficiales, más allá de la explanada en la que en circunstancias normales, la guardia de honor y el jefe del Gobierno reciben a los ilustres invitados.
Los organizadores reparten continuamente comida, agua y también ropa interior femenina para que las manifestantes puedan cambiarse sin necesidad de tener que ir al hogar para hacerlo.
Un grupo de monjes budistas se ha sumado a la manifestación y escucha los discursos sentado entre incienso ardiente, a la que vez que contribuye a la fiesta con la preparación de platos vegetarianos para los hambrientos manifestantes.

Policía se retira de las zonas de la protesta
Los vendedores ambulantes han aprovechado la coyuntura para instalar puestos de gorras, pañuelos y camisetas de color amarillo en las calles adyacentes al palacio, por las que familias enteras pasean alegres como lo harían por una verbena.
Por la noche, los discursos dan paso a la música y sobre la explanada situada frente al palacio, la gente baila y salta al son de las canciones que interpreta un grupo de rock tailandés subido en un enorme escenario instalado frente al edificio del Gobierno.
Los tailandeses acompañan las notas de las guitarras y la batería agitando una especie de manoplas como si se tratase de enorme castañuelas andaluzas.
Todo parece tranquilo, pero algunos de los manifestantes, pertrechados con cascos, palos de golf y bates de béisbol recuerdan que la fiesta podría convertirse en un baño de sangre. Por ahora, los más de 3.000 policías desplegados no se han excedido en el uso de la fuerza contra los asaltantes del palacio, que llegan a superar los 20.000 en algunos momentos.

2 comentarios:

Mina dijo...

Tenias que llegar tu para que se armara el alboroto a lo grande. No mas ten cuidado chamo. Abrazos!

Gaspar Canela dijo...

Estoy en ello... pero ya creo que es hora de que se calmen.