sábado, 17 de abril de 2010

La desinformación


Yo tuve la mala -¿o buena?- suerte de no encontrarme en la zona de los tiroteos entre los manifestantes “camisas rojas” y los soldados el pasado fin de semana en Bangkok. Pero estuve allí justo antes, cuando los soldados sólo disparaban gases lacrimógenos, y he hablado con muchos testigos. Creo que tengo una idea más o menos fiel de lo que pasó.
Tremenda fue mi sorpresa cuando, con la ayuda de una traductora tailandesa, me asomé a las televisiones locales. El 90 por ciento de los informativos la dedican a los militares muertos o heridos. Fallecieron cuatro soldados, comparados con los 18 manifestantes muertos.  Dos tercios de los 850 heridos eran "camisas rojas". No pude creer a mis ojos cuando las la mitad de los tertulianos era militares. Tailandia no es un Estado militar como Birmania o Corea del Norte, pero muchas cadenas dependen del Ejército, quien ejerce sin pudor su autoridad en el país.


No me extraña la empanada mental de muchos tailandeses. No es fácil madurar políticamente, cuando un ministro asegura que las tropas no utilizaron munición real contra los “camisas rojas”, como se conoce a los manifestantes por el color de sus prendas. ¿De dónde procedieron las balas que mataron a los manifestantes? Eso mejor dejarlo en manos de los “rumorólogos” que señalan a una misteriosa “tercera parte”. Quizá, el Pato Donald disfrazado de Rambo.


Según mi amiga, otra costumbre de los tertulianos y periodistas es hablar de personalidades sin mencionar su nombre. Aunque todo el mundo los identifica. “Es mejor así, ir por el camino medio”, se justificó mi traductora. Nadie puede hablar de la monarquía sin correr el peligro de que te condenen a entre tres y quince años de cárcel por un delito de lesa majestad. Sin embargo, esta vez los tertulianos se referían al presidente del Consejo Real, Prem Tinunlasonda. El ex primer ministro, aunque nunca fue votado directamente, parece ser la verdadera autoridad en Tailandia. Los comedidos comentaristas sugerían que la solución a la crisis en Tailandia pasa por un diálogo entre Prem y Thaksin Shinawatra, un primer ministro votado por el pueblo y depuesto por el Ejército en 2006.
Los “camisas rojas”, seguidores de Thaksin, cuentan con un canal por satélite que el Gobierno prohibió por su retórica subversiva. Aunque el canal sea sectario, la verdad es que es la única opción para los “camisas rojas”.

1 comentario:

Bali dijo...

El pato Donald, a veces tiene muy mala leche, macho!
Joan