jueves, 3 de febrero de 2011

Los Existencialistas



Pachucho se abalanzó sobre el ovillo de lana con la destreza de un pingüino ebrio. La señora Mariola, con suavidad, impidió al gato consumar su ataque y recobró sus labores. Al felino no se le escapaba ni un maullido mientras observaba a la abuela confeccionar un par de calcetines. Qué deleite aquel veleidoso duelo en un mar de lana. Mariola, apodada la “Pasionaria” por las malas lenguas, vivía en las afueras de la ciudad, en un pisito modesto que olía a jabón y sopa de fideos.

El anticuado reloj de cuco cantó las cinco de la tarde. Mariola observaba a través de la ventana a sus vecinos que salían al trabajo o a tomar café. La vieja se sonreía al ver cómo se doblaban los tacones de las señoras debido al empedrado de la calle, lo que les hacía adoptar una postura cómica que le recordaba a las películas de Charlot.

Movía las agujas con agilidad y precisión. Su especialidad eran los calcetines, que le salían gruesos y confortables, aunque también hacía bufandas y hasta jerséis de punto. Como no tuvo hijos, y por tanto tampoco nietos, regalaba las prendas a las monjas.

Mientras hacía su labor, repetía instintivamente los padrenuestros y avemarías sin dejar de pasar las cuentas del rosario. Pachucho, que tenía ínfulas de humano, meneaba la cabeza como si realmente también rezara rosario. “Éste debe de haberse vuelto majareta con la edad”, pensaba la abuela.

Mariola, que aún no había cumplido sesenta años, vivía la vida con la pulcritud de quien está en paz con la vida y no debe nada a la muerte. Su marido, Rafael, murió cuando iba a cumplir los cuarenta al precipitarse de una gran altura en la Plaza de Toros, donde trabajaba de conserje. ¡Y pensar que había sobrevivido a la guerra civil siendo republicano y un revolucionario de taberna y borrachuna! No lo mataron los franquistas, eso hubiera sido heroico. Se desnucó al caerse el desgraciado mientras desbrozaba las malas hierbas de una cornisa.

Por unos pocos siglos, el sol no se ponía en el imperio español. Poco duró la verbena. Llegó la Leyenda Negra y ahora la posguerra. ¡Qué calamidad!

¡Riiiiiiiiiiiing!, sonó tremebundo el timbre de la puerta. Menuda faena, se decía la anciana. De desembarazó de su hatillo y bajó trabajosamente las escaleras de losa moteada. ¡Quién es! Abrió la puerta: no había nadie. Al asomarse a la calle, vio a los pequeños rufianes del barrio que corrían ahogados por la risa.

-Venid “pacá”. Desgraciaos. Qué mala uva tenéis. Con lo mayor que está una. Voy a llamar a la Guardia Civil para que os encierren a “tós”. ¡”Sinvergüensas”!- gritaba con un seseo exacerbado.

Luis, Ignacio y Rafael corrían la calle abajo como llevados por demonios y muertos de risa.

-¡Ja, ja, ja! ¡Vieja loca!- gritaba en un éxtasis de hilaridad Rafa mientras se sostenía los pantalones sobre su protuberante barriga.
-¡Ven “acá pacá”, roñoso de mierda! Que no tenéis “vergüensa” ninguna- Se despedía la señora Mariola, ya casi de espaldas.

Experimentaban sus cinco minutos de gloria para acelerar la digestión antes de las clases vespertinas en el colegio de curas. Rafa el “Gordo”, rubio, gordito y bajito para su edad, era un chaval despreocupado y tan ladino como desaprensivo. Luis el “Latas” e Ignacio el “Plamplona”, aunque más altos y de complexión robusta, actuaban como escuderos de Rafael, el ideólogo de las travesuras más osadas.

Mientras saltaban por entre los charcos de la calle empedrada, el “Gordo” convenció a sus amigos de que esa tarde tenían que faltar a clase. Total, tocaba Matemáticas con don Alberto, más conocido como el “Moscardón” por el monótono zumbido que emitía cuando explicaba los problemas aritméticos. 

“Vayamos al río, a ver si cazamos algunos sapos, seguro que está lleno después de la lluvia”, propuso el “Gordo”. El “Latas” hizo un amago de resistirse. Su padre lo iba a matar si le llegaban más cartas por faltas en el colegio.

-Si yo sería tú, no me preocuparía. Le dices que te pusiste malico y santas pascuas- terció el “Plamplona”, quien se quedó con el mote desde que uno en la clase no pudo pronunciar bien “pamplonica”. 

Ignacio vivía en Córdoba desde los nueve años, pero por nada del mundo perdía el acento solemne y rotundo del norte. Curiosamente, todos le decían que hablaba muy bien -”fino”-, aunque no había olvidado ninguno de los giros antigramaticales de la Navarra profunda.

Los tres amigos, por el momento lo únicos miembros de su recién fundada pandilla, se hacían llamar los “Existencialistas”. El “Latas” no tenía ni pajolera idea de lo que significaba el palabro, pero quedó cautivado con una foto de un tipo carismático con una pipa en la boca y con un pañuelo que sobresalía de su abrigo de piel. Le preguntó a su padre, quien le contó que se trataba de Sartre, un existencialista. El “Latas” siempre había sido un inconformista, por lo menos desde los nueve años. Siempre buscando algo a lo que oponerse, sobre todo si provenía de sus padres o los profesores. En el existencialismo encontró su bandera. Su lema: “Estamos condenados a ser libres”. Aunque su realidad era más bien la contraria. Su sino trágico eran el colegio y las tareas domésticas. Su padre decía que eran los existencialistas eran hombres lúcidos como Cervantes o Larra. A lo que su madre atajaba con un cortante: “Masones”.

Escondieron sus maletines de piel detrás de los portones de la Iglesia, en un oscuro y húmedo portón a salvo de mirones indiscretos.

Lo que llamaban río era más bien un arroyo famélico de agua, con una fauna y flora escuálidas. Pero a ellos, desde la perspectiva amplificadora de la infancia, les parecía tan ancho y frondoso como el río Guadalquivir. Colgaron los zapatos y los calcetines en un árbol para no dejar evidencias del delito y se internaron entre las malas hierbas y cañamones en busca de insectos y batracios.

-”Latas”, tú dices que eres “existencial”, pero no tienes ni puñetera idea. Además, los existencialistas no pueden tener tantos olivos como tienes tú- espetó Andrés el “Pamplonica”.
-Eso, mi papa dice que tienes más “aransás” de olivos que la Casa de Alba.- terció el “Gordo”.
-Mira, vosotros no tenéis ni idea porque ni si quiera sabéis leer bien.
-¿Lo qué? Pero siempre que te piden leer en la clase, te tropiezas con la segunda línea- le picó “Pamplonica”.
-Porque yo leo en voz baja y no me da la gana leer para el cara sapo ése. A ver, yo te explico ahora mismo lo que es un existencialista, chaval. Existencialista es que estamos condenados a ser libres. Así, ni más.
-Este “latas” es una lata, siempre “filosofeando” -interrumpió el “Gordo”- . Venga ya sabemos todos lo que es “existencialista” y las aranzadas que tiene tu finca. Ostras, me ha picado algo. ¡Ay, ay, ay!

Primero el “Gordo”, y a los dos segundos sus dos compinches de travesuras, salieron haciendo aspavientos del riachuelo, huyendo de un enjambre de avispas enfurecidas. Recogieron los calcetines y los zapatos y, sin quisiera calzarse, salieron disparados en dirección al viejo puente. Las piedras del pavimento se les clavaban en las plantas de los pies, pero todavía no se habían reparado del susto y las picaduras les escocían demasiado como para parar en ese momento. 

Vencidos, decidieron ir al colegio a que el padre Celestino les aplicara barro con vinagre para calmar el escozor. De pronto, algo detuvo al “Latas”. Y la mano que le agarraba era de quien más se temía: la señora Mariola, con el rostro desencajado por la ira y con la dentadura asomando por sus labios por los improperios que lanzaba a los tres.

Rafael el “Gordo” e Ignacio el “Pamplonica” no tuvieron más remedio que abandonar a su amigo en las garras de la “Pasionaria”. Con los pies doloridos, de correr descalzos sobre el empedrado y con las picaduras aún palpitando dolor, los abatidos “existencialistas” se retiraron al colegio, donde fueron severamente reprendidos por el cura y, entonces también con las mejillas calientes, se marcharon a casa.

Al día siguiente, Rafa y Luis llegaron un poco tarde a la escuela. No querían cruzarse con su amigo, si es que había conseguido salir con vida de la guarida de la “Pasionaria”. Accedieron por los portalones de madera justo antes de que el conserje cerrara el candado con la enorme llave de bronce. Delante de aquél convento con más almenas que un castillo medieval y bajo un cielo de nubes ominosas, los dos traidores apenas se atrevían a levantar la vista.

-Venga, mocosos, que os van a calentar el culete- aseveró Manolo antes de romper con una carcajada que dejaba entrever sus dientes carcomidos por el tabaco negro.

El “Latas” no se dignó a dirigirles la mirada. Incluso apartó un poco su pupitre para, pero tuvo que corregir la posición porque se salió de la línea y don Liberto le zurró con la regla. Era lo que le faltaba al pobre diablo. Las clases de la mañana transcurrieron con la monotonía acostumbrada. En el recreo, los amigos seguían sin hablarse. Rafa e Ignacio se sentaron en un discreto rincón. El “Gordo” tenía que contener las lágrimas de vergüenza por haber abandonado a su amigo. El sentimiento de culpa le oprimía las sienes. El “Pamplonica” tenía un mal sabor de boca, como a ajo agrio. Al contemplar a su amigo, sentía ganas de huir. Lo último que quería era arreglar el entuerto con palabras. Lo mejor era dejar que el tiempo borrara el resentimiento. Ambos sentían que habían cruzado una línea sin retorno, como la primera vez que se masturbaron escondidos bajo la cama y les embargó un sentimiento de culpa. Y a pesar de que el remordimiento no concedía tregua, siempre volvían a caer en la tentación.

Los tres “existencialistas” caminaron juntos el camino de vuelta a casa, como de costumbre, aunque se mantenían a una distancia prudente, como si estuvieran condenados a ir juntos. Los tres pararon al mismo tiempo antes de traspasar las lindes de la calle donde antaño tanto reían sus travesuras a costa de la “Pasionaria”. Un gran tumulto de gente se agolpaba precisamente debajo de su piso. Se escuchaban murmuraciones fúnebres. Unos hombres transportaban un bulto humano tapado con la tela de una mesa camilla. Los guardias civiles apenas podían contener a los curiosos. “Dicen que guardaba miles de pesetas de la República”, afirmaban unos. “Pues yo sé que su marido murió en el maquis, un comunista como un diablo”, alegaba una mujer enjuta.

-Latas
-¿Qué?
-Eres un asesino

Pachucho, con porte flemático, despedía a su dueña con la indiferencia de un gato, desde el alféizar de la ventana.

La señora Mariola arrastró al “Latas” de las orejas por toda la calle. El desesperado muchacho puso en práctica todas las artimañas para deshacerse de la vieja. Primero obedeció sumiso para disimular y aprovechar un momento de distracción para escabullirse. No le salió. Luego fingió un intenso dolor y se hizo el muerto, pero Mariola le seguía agarrando de la oreja con una fuerza inusitada.

-¡Ay, ay, ay! Voy a morir. Voy a morir. Suéltame, vieja- lloraba el mocoso.
-A la Policía te voy a llevar. Para que aprendas, niñato.

Llegaron al bloque de pisos antiguos de la señora Mariola, a quien ya le fallaba algo el aliento por la caminata a trompicones. Tras subir los dos tramos escaleras, encontró la puerta abierta. Soltó la oreja del “Latas” y le agarró el brazo, más por miedo que para evitar su fuga. Empujó la puerta entornada. Del salón salía un olor a pipa, que precedió al humo que salía disparado arrastrado por la corriente de aire en el hueco de las escaleras. Unos zapatos marrones asomaban bajo las cortinas estampadas con motivos florales. Mariola ahogó un grito. Luis se quedó petrificado.

-No se asuste. No he venido a matarla- salió una voz oscura de barítono y la abuela se desvaneció.

Un ligero cosquilleo húmedo estremeció a Mariola, que se desmayó. Pachucho lamía con gusto los callos de la vieja. El desconocido, un hombre de mediana edad con vientre prominente y aires de profesor, se apresuró hacia la desfallecida. La “Pasionaria” se restableció, tras oler un poco de coñac. Tras ajustarse el bigotillo muy francés, el orondo desconocido le explicó la historia más rocambolesca que había escuchado en su entera vida:

“He venido aquí para sacarla del país. Su marido era un buen amigo mío. Juntos fundamos la Logia de la Luz y la Forma, con la que queríamos sacar de las tinieblas a nuestros ignorantes compatriotas. Tras la muerte de su marido, me marché al extranjero. Londres, París, Moscú. Trabajé como intérprete y periodista. Volví a España tras el golpe de Estado y me uní al bando republicano, pero los cerdos de los “bolcheviques” por poco acaban mi vida cuando comenzaron a limpiar a los elementos que molestaban al Kremlin. Tras la guerra escapé a Estados Unidos, donde me uní a un grupo de republicanos exiliados. Antes de nada, necesito la caja que su marido guardaba. ¿Dónde está?”

Mariola se incorporó con más agilidad de la que hubiera imaginado el atónito “Latas”. Retiró el sillón de su difunto marido y, escondida bajo una losa barata del suelo, sacó una caja de madera sucia. En su interior había unas cuantas hojas manuscritas, amarillentas por el paso del tiempo. El hombre tomó las páginas con sumo cuidado, casi con veneración.

-Aquí yacen las últimas palabras de don Miguel de Dosmundo. Un manuscrito histórico que las nuevas generaciones deben leer. Secretos revelados por el autor de “El padre mártir” sobre Carmen Polo, la mujer del Generalísimo. Señora Mariola, tenemos que salir ipso facto- se apresuró el desconocido.

-¿Qué dice? ¿Cómo voy así dejar mi casa? ¿Dónde voy a vivir?
-Vamos a fingir su muerte. Tenemos preparado un cadáver.
-Ya sé. El de doña Paca, que murió de una pulmonía hace una semana- soltó el “Latas” sin darse cuenta de que casi gritaba.

El desconocido se dirigió entonces al travieso existencialista, que ya había olvidado el dolor de la oreja, y le hizo prometer que guardaría el secreto de lo que había visto y oído.

“Chaval, estos manuscritos demuestran que el mismo Franco fue un masón al que tuvimos que expulsar de la logia por intrigante y paranoico. Juró venganza y bien que se la ha tomado. La posteridad debe conocer este importantísimo secreto: la verdadera identidad del dictador. Pero su mujer se mantuvo fiel a la logia, aunque tenía debilidades católicas y castigó al enano a mil noches de abstinencia. Toma”.

Dos hombres vestidos de Policía entraron en la sala. “No se asusten”, dijo uno de ellos. Ante una señal del hombre del bigotillo, arrastraron un bulto al interior de la sala. Sacaron el cadáver bien conservado de doña Paca y lo tumbaron en la salita. Junto a él colocaron una escalera para simular un accidente.

EPÍLOGO

¿Por qué usted no ha leído en ningún manual de historia, ni siquiera en los editados en la Unión Soviética, nada sobre el pasado masónico de Franco?

Desgraciadamente, Paco -como se llamaba el del bigotillo-, con las prisas, se dejó los papeles sobre la cómoda de la “Pasionaria”. Tras la conversión de la Logia de la Luz y la Forma en un club de dominó, la señora Mariola tuvo que ganarse la vida con un puesto de churros en la capital de México. Nadie le cree cuando relata el secreto de Franco y ahora son mozuelos mexicanos los que le hacen burlas.


martes, 1 de febrero de 2011

El verdadero final de Doraemon

Alguien me contó el rumor de que la serie televisiva de Doraemon termina cuando Nobita, su amigo humano de trastadas, se levanta de un coma en el hospital y se da cuenta de que todo ha sido un sueño. Andaba yo un poco deprimido, cuando felizmente descubrí el verdadero final del gato azul: se ha venido a vivir a un templo budista en Tailandia.
Se trata del templo Sam Pa Siew en la provincia de Suphan Buri, a pocos kilómetros al norte de Bangkok. En la foto, Doraemon se esconde tras una nube, entre una grácil apsara y un gandharvá, guardianes celestiales de la música y el arte.
Creo que nunca he visto un capítulo entero de la serie japonesa, pero le tengo cariño al personaje. Mi amiga Jenny siempre me llama "Nobita" porque estoy siempre haciendo preguntas y pidiendo cosas imposibles. "Yo no soy Doraemon", me suele decir. Ahora ya sé dónde puedo encontrar respuestas.  



Doraemon´s true end

I heard the rumor that the TV series Doraemon finished when Nobit, his human pal, wakes up from a coma in the hospital and realizes that everything has been just a dream. I was a little sad when I happily discovered Doraemon´s true end: He has come to live to a temple in Thailand.
I am talking about Sam Pa Siew temple in Suphan Buri province, a few kilometers north of Bangkok. In the picture, Doraemon hides behind a cloud, between a graceful apsara and a gandhava, celestial guardians of arts and music.
I think I have never finished an episode of the Japanese series, but I am very fond of the character. My friend Jenny always calls me “Nobita” because I am always asking difficult questions and impossible things. “I´m not Doraemon,” she usually answers. Now, I know where I can find answers.

viernes, 28 de enero de 2011

Puccini y Goya contra el colonialismo francés

Ahí llegó la "Tosca" de Puccini con "Los desastres de las guerra" de Goya para denunciar el colonialismo francés en Asia. Un poco tarde, lo sé. También se equivocaron de país: la representación de la ópera tuvo lugar en el Thailand Cultural Center de Bangkok. No en Vietnam, Camboya o Laos.
Mi primera impresión reculó un poco cuando apareció Jenna Zomar en el papel de Tosca con un vestido rojo que realzaba su voluminoso porte. Su forma de andar y el sombrero también eran de lo más cómico. Quizá debería seguir el ejemplo del tenor español Javier Agulló, que según me contó sigue un estricto régimen para bajar unos kilitos. Tuve que tragarme mi sarcasmo cuando comenzó a cantar.
Lo mejor de la ópera, producida por el británico Stefan Sanchez, fue las actuaciones de los cantantes; lo peor, que dudo que muchos asistentes apreciaran el "mensaje" del productor. Sanchez quiso llevar la trama a los últimos años del colonialismo francés en Asia, mientras que la obra original se sitúa en la invasión de Italia por las tropas napoleónicas. En este singular montaje, también proyectaron algunos grabados de Goya sobre la guerra española contra las tropas de Napoleón en el siglo XIX.
Sospecho que pocos pudieron distinguir los "Desastres" de Goya en las proyecciones sobre el decorado y temo que menos todavía captaron las sugerentes alusiones al colonialismo francés. Pero esto son licencias que se toman los artistas. Debo admitir ópera me conmovió y disfruté sobremanera con las arias de la soprano y el tenor. ¿Pero quién se resiste a una pequeña dosis de malicia?  






Puccini and Goya against the French colonialism in Asia

There arrived Puccini´s “Tosca” and Goya´s “Disaster of War” to condemn the French colonialism in Asia. A little late, I know. It happened also in the wrong country: the opera took place in the Thailand Cultural Center in Bangkok. Not in Vietnam, Cambodia or Laos.
My first impression was not great when Jenna Zomar showed up as Tosca with a red dress that raised his voluminous presence. Her walking and the red hat were also quite funny. Maybe she should have followed the example of Spanish tenor Javier Argulló, who told me he was on a strict diet to lose some weight. I must say I had to swallow my sarcasm when they started singing.
The best in this opera, produced by British national Stefan Sanchez, was the performance of the artists; the worst is that I seriously doubt that many in the hall understood the “message” in this production. Sanchez situated the plot in the last years of French colonialism in Asia when the original libretto places the action during Italy´s invasion by Napoleon troops. Some Goya's engravings about the Spanish war against Napoleon were also projected on the stage.
I suspect that not many could appreciate Goya´s “Disasters” and even less got the references to French colonialism. But these are poetic licenses. I must say that I enjoyed very much the opera, mostly the tenor and soprano arias. But who can resist some mischief?

sábado, 4 de diciembre de 2010

La ciudad de los monos

En una ciudad de Tailandia, existe algo así como un zoológico al revés. Mientras los humanos viven tras los barrotes, miles de monos disfrutan de una libertad total o libertinaje, que dirían algunos. Estos traviesos macacos no paran de hacer de las suyas -el mono- con total impunidad. Aún así, los locales los veneran y todos los años los agasajan con un gran banquete con toneladas de frutas, verduras y golosinas.
El cuartel general de los macacos se encuentra un templo más antiguo de la ciudad de Lopburi, situada a unas dos horas en coche al norte de Bangkok. Nuestros parientes lejanos comparten este templo jemer del siglo X con una familia de tímidos murciélagos. Los demás somos invitados.
Según el poema épico "Ramakian", la versión tailandesa del "Ramayama" indio, el dios-mono Hanuman fundó Lopburi y los macacos son descendientes suyos. Por este motivo, y para atraer turistas, los lugareños le regalan un espléndido festín el último domingo de noviembre.
Los simpáticos monos, sobre todo los más jóvenes, se lo pasan en grande escalando sobre los visitantes, mordiéndoles el pelo o buscando comida o cosas brillantes en los bolsos y bolsillos. Algunos hasta se asoman con descaro bajo las faldas femeninas. Menos mal que estos aristócratas de sangre divina no tienen derecho de pernada.





The monkeys' city

In a Thai city there is a kind of zoo where humans are the ones jailed behind bars. Thousands of long-tail macaques are completely free, maybe too much. These naughty monkeys do not ever stop harassing visitors with complete impunity. However, locals venerate them and every year offer them a huge banquet with tonnes of fruits, vegetables and sweets.
The macaques´ headquarters are in the oldest temple of Lopburi, located two hours or so north of Bangkok. Our far cousins share this Khmer temple built in the 10th century with a family of shy bats. All the rest are only guests.
According to the epic poem “Ramakian,” the Thai version of the Indian “Ramayana”, the monkey-god Hanuman funded Lopburi and the macaques are his descendants. For this reason, and to attract tourists, the neighbors offer them a splendid banquet on the last Sunday of November.
The funny monkeys, mainly the youngest ones, have a great time jumping on people, biting their hair or searching in their bags and pockets for food or sparkling things. Some even dare to peep under the ladys' skirts. It´s a relief that these divine-blood aristocrats do not enjoy the “primae noctis.”

sábado, 13 de noviembre de 2010

Aung San Suu Kyi, una pacifista temida por los militares birmanos

La líder opositora y nobel de la paz Aung San Suu Kyi ha sido liberada por las autoridades de Myanmar (antigua Birmania), tras pasar bajo arresto domiciliario 15 de los últimos 21 años por defender reformas democráticas ante la Junta Militar.
Paradójicamente, la liberación de Suu Kyi, de 65 años, se ha producido una semana más tarde de las primeras elecciones en dos décadas, ganadas por los mismos generales que recientemente cambiaron el uniforme por las ropas de civil.
La nobel de la paz pidió a los birmanos que se abstuvieran en los comicios, diseñados para perpetuar el poder de los militares que gobiernan Birmania desde el golpe de Estado de 1962.
El proceso también fue criticado por la ONU, Estados Unidos y la Unión Europea por su falta de transparencia y el hecho de haber sido celebrado con 2.100 prisioneros políticos en las cárceles o bajo arresto domiciliario.
De apariencia frágil, el linaje y el carisma personal de Suu Kyi la han convertido en el símbolo de la democracia en Birmania y su poder de movilización se ha mantenido intacto en dos décadas a pesar de su aislamiento.
Una ferviente defensora de la no violencia de Mahatma Ghandi y budista devota que practica meditación a diario, Suu Kyi es la piedra en el zapato de la cúpula militar.
El general Than Swe, el jefe de la Junta Militar y verdadero hombre fuerte del régimen a pesar de las elecciones, tiene prohibido que pronuncien el nombre de Aung San Suu Kyi en su presencia y se refiere a ella como "La Dama".
Muchos recuerdan los discursos a favor de la democracia y la reconciliación nacional de esta mujer sobria, vestida con el típico "longui" birmano y una flor en el cabello ante miles de personas.
En 1989, llegó a abrirse paso entre un pelotón de soldados, quienes no se atrevieron a disparar contra la hija del héroe de la independencia británica, Aung San.
"No es el poder lo que corrompe, sino el miedo. El miedo a perder el poder", dijo Suu Kyi un año antes de recibir el Nobel de la Paz en 1991.
Nacida el 19 de junio de 1945, abandonó su país a los quince años con destino a la India, donde su madre, Khin Kyi, ocupaba el cargo de embajadora.
La joven Suu Kyi se mudó en los años 60 a la ciudad universitaria británica de Oxford para cursar Filosofía, Economía y Política, aunque nunca obtuvo resultados brillantes y llegaron a rechazar su tesis doctoral.
Allí conoció al que se convertiría en su marido, Michael Aris, con el que tuvo dos hijos: Alexander (1973) y Kim (1977).
Tras un periodo de trabajo y estudios en Japón y Bután, Suu Kyi regresó a Birmania en 1988 para cuidar a su anciana y enferma madre.
El país vivía aquel verano una revuelta popular, provocada por los problemas económicos que padecía tras más de 30 años de dictadura socialista bajo el general Ne Win.
Durante sus años en Oxford, Suu Kyi llegó a omitir en un libro sobre Birmania los aspectos más controvertidos del férreo régimen militar, pero una década más adelante se puso frente al movimiento a favor de la democracia, por el que sacrificaría su libertad.
El régimen respondió con la fuerza bruta a las multitudinarias protestas, asesinando a más de 3.000 manifestantes en las calles de Rangún.
En 1989, los uniformados pusieron bajo arresto domiciliario a Suu kyi, pero no pudieron contener el ímpetu popular y al año siguiente se vieron obligados a convocar elecciones generales.
La Liga Nacional para la Democracia (LND) liderada por Suu Kyi ganó por amplia mayoría los comicios, cuyos resultados nunca fueron acatados por la Junta.
"Utilizad vuestra libertad para promocionar la nuestra", decía el discurso de "La Dama" leído en su ausencia en la ceremonia de los Premios Nobel en Oslo.
Suu Kyi, que ha padecido problemas de salud debido a varias huelgas de hambre, también inspiró a los monjes y estudiantes de las manifestaciones reprimidas brutalmente en 2007.
Sin teléfono ni Internet y con las visitas controladas, Suu Kyi ha aprovechado sus años de confinamiento a estudiar, tocar el piano y mejorar su francés y japonés.
Quienes la conocen a fondo, destacan su sentido del humor, que quizá le haya ayudado a sobrellevar el aislamiento en su casa, junto al lago Inya en Rangún.
Tras su primer periodo bajo arresto, la Junta Militar impidió a Suu Kyi despedirse de su marido moribundo, que murió en 1999 de un cáncer de próstata a miles de kilómetros de distancia en Londres.
No ha podido ver a sus hijos en diez años y, aunque los generales le tendieron un puente de plata para que se marchara el exilio, ella prefirió sacrificar su familia y su libertad en aras de la democracia.
"Cuando me uní al movimiento democrático hice algunas promesas. Una de ellas es que no abandonaré hasta haber conseguido nuestro objetivo", es una de las frases que explican el tesón de esta mujer, incluso en la adversidad.
Recobrada su libertad, Suu Kyi tendrá que poner orden en la oposición, dividida después de que una escisión de la LND decidiera participar en las elecciones.
En cualquier caso, la venerada "Dama" seguirá siendo la última esperanza de millones de birmanos, incluidas las víctimas de los conflictos étnicos que desgarran las fronteras del país desde hace décadas.
El futuro dirá que Suu Kyi se acercará más a la utopía de Mahatma Gandhi o al pragmatismo de Nelson Mandela. 





Aung San Suu Kyi, a pacifist feared by the Burmese military

Dissident and Peace Nobel Prize laureate Aung San Suu Kyi has been freed by the military junta of Myanmar (formerly Burma), after being under house arrest for 15 of the last 21 years for advocating for democratic reforms. Her liberation arrives a week after the first elections in two decades, won by the same generals that swap their uniforms for civil clothes. The 65-year-old Nobel winner requested the Burmese people to boycott the voting, designed to perpetuate the power of the military that rule the country since 1962. The process was also criticized by the UN, the United States and the European Union for its lack of transparency and due to the 2,100 political prisoners in jail or under house arrest.
Despite her fragile appearance, Suu Kyi's lineage and charisma converted her into the symbol of democracy, and her power to mobilize the crowds is stunning. Influenced by Gandhi´s philosophy of non-violence and a devout Buddhist, she is a pin on the military´s neck. General Than Shwe, the military junta chief and the actual strong man in the regime, has prohibited her name to be pronounced in his presence and calls her the “Lady”.
Many still remember Suu Kyi´s speeches in favor of democracy and national reconciliation, dressed with the typical Burmese “longui” and with a flower in the hair, before thousands of people. In 1989, she walked through a military cordon, but the soldiers did not dare to shoot the daughter of Aung San, the independence hero. "It is not power that corrupts, but fear. Fear of losing power corrupts,” Suu Kyi said a year before receiving the Peace Nobel Prize in 1991.
Born in Yangon in 1945, when she was 15 years old she moved to India, where her mother was the ambassador for Burma. In the 60´s, Suu Kyi went to Oxford where she studied Philosophy, Economics and Politics, though she never got great marks and even her thesis was rejected. At the University of Oxford, she met her future husband, Michael Aris. They had two sons: Alexander (1973) and Kim (1977). After working and studying in Japan and Bhutan, Suu Kyi went back to Burma in 1988 to take care of her ailing mother. That year, the country was witnessing a popular revolt against the economic problems created by more than 30 years of socialist dictatorship under general Ne Win.
During her years at Oxford, Suu Kyi wrote a book about Burma without citing the plight of the people under the military regime, but a decade later she did not hesitate to lead the democratic movement, even to sacrifice her liberty. The regime reacted brutally to the demonstrations, killing at least 3.000 protesters in the streets of Yangon. In 1989, the military put Suu Kyi under house arrest, but they could not contain the popular impetus and had no choice but to announce elections the following year. The National League for Democracy (NLD) led by Suu Kyi won the voting, but the junta refused to hand over its power.
“Use your liberty to promote ours,” said the “Lady” in the speech read in her absence at the Nobel ceremony.
Suu Kyi, with fragile health after many hunger strikes, also inspired the students and monks that were brutally repressed after demonstrating for democracy in 2007. Without telephone nor Internet, and just a few controlled visits, Suu Kyi has been studying, playing the piano and improving her French and Japanese, during her confinement.
Maybe, her humor helped her to overcome the isolation in her house beside the Inya Lake in Yangon. After her first period under arrest, the military junta prevented her from seeing his husband, who died in 1999 because of prostate cancer thousands of kilometers away in London. She has not seen her sons in ten years and, although the generals pushed her to go into exile, she preferred to sacrifice her family and liberty to defend democracy.
In her tenacity, Suu Kyi promised not to leave the country until democracy is restored, no matter the adversities.
Once recovered her freedom, Suu Kyi will have to impose order on the opposition, divided after a splinter from NLD decided to participate in the elections. In any case, the “Lady” will always be the hope for a better future for millions of Burmese people. Also for the victims of the ethnic conflict that affects the border zones of the country. The future will show if Suu Kyi will lie more toward the utopia of Ganchi or the pragmatism of Nelson Mandela.



 

martes, 2 de noviembre de 2010

¿Qué mató al "Pequeño Saltamontes"?

El pasado julio, David Carradine murió de una manera grotesca en un hotel de Bangkok. Lo encontraron dentro de un armario, amordazado y con un cordón atado al pene y al cuello. Según la investigación policial, no fue asesinado sino que murió de manera accidental a causa de un rebuscado juego sexual con autoasfixia incluida.
A mi me apenó su muerte como la pérdida de un amigo de la infancia con el que perdí contacto hace mucho tiempo, pero del que conservo un recuerdo entrañables. Le tengo cariño a la serie "Kung Fu". Sin embargo, no era el personaje de Carradine el que me gustaba de pequeño, sino el personaje de el "Pequeño Saltamontes" de joven, interpretado por un tal Radames Pera, que ni siquiera tiene página en Wikipedia.
Al principio la noticia me llamó la atención, luego la Policía cerró el caso. Apaga el ordenador y vámonos a cenar.
Estos días trajo a colación el caso una teoría de la conspiración erótico-criminal en Internet que parece un guión escrito entre Quentin Tarantino y Graham Greene.
Otro actor con apellido muy Western, Randy Quaid, dice que le persigue una "red monstruosa" de agentes inmobiliarios y despiadados sicarios de Hollywood dispuestos a acabar con su vida. Según él, son los mismos que asesinaron a los actores David Carradine, Chris Penn y Heath Ledger y tratan de hundir las carreras de Britney Spears, Lindsay Lohan y Mel Gibson.
Quaid soltó todo esto cuando fue detenido en Canadá a instancias de un tribunal de California por vandalismo, robo y allanamiento de morada en su antigua casa.
"Son auténticos hombres de negocios, la mafia, el crimen organizado", asegura la mujer.
¿Qué puedo decir? No conozco al señor Quaid y no hay que olvidar que es un profesional del drama, la tragedia y, ahora más que nunca, de la comedia. La pareja ya se encuentra en California para responder a los presuntos delitos de los que se les acusa.
Por cierto, resulta irónico que detrás del hotel donde encontraron a Carradine se encuentran el famoso templo del pene. Para los interesados, ved el vídeo en la entrada de octubre.




What killed the “Grasshopper”?

David Carradine had a grotesque death in a Bangkok hotel last June. He was found inside the wardrobe with a rope tied to his neck and penis. The Police investigation showed that he was not murdered, but died accidentally in a sexual game that involved erotic asphyxiation.
I felt pity by his death as the loss of some childhood friend forgotten in a corner of my mind, which also inspires fond memories. I liked the TV series “Kung Fu.” Then, I identified myself with the character “Grasshopper,” played by Radames Pera, who even has not a entrance in Wikipedia.
So, the article called my attention, after the Police ended the case. I turned off my computer and went to dine.
This week, I recalled this case again when I read a conspiracy theory on the Internet that resembles a script written between Quentin Tarantino y Graham Green. Another actor with a “Western” name, Randy Quaid, says he is being harassed by a "monstrous” network of estate agents and Hollywood sharks ready to kill him. According to him, they are the same guys that killed David Carradine, Chris Penn and Heath Ledger and try to destroy the career of Britney Spears, Lindsay Lohan and Mel Gibson.
Quaid said all this when he and his wife were interrogated by Police in Canada, where they fled USA authorities. Police in California say that they broke into and trashed their former house.
"They're absolute businessmen. It's the mafia; it's organized crime," said Mrs. Quaid.
What can I say? I have not met Mr. Quaid and we should not forget that he is a drama, tragedy and, nowadays more than ever, comedian professional. The couple is already in California to declare before the judge.
By the way, it is quite ironic that Carradine died in the hotel that shelter the Penis Temple. You can check the post I wrote in October.

lunes, 25 de octubre de 2010

El genio de la lámpara

Los periódicos malasios son más aburridos que las instrucciones de una batidora, pero en raras ocasiones también llevan artículos fantásticos. Leí dos piezas el pasado 12 de octubre en New Straits Times sobre la magia negra y los genios o yinn, aquellas criaturas popularizadas por el cuento de Aladino en el libro de "Las mil y una noches".
Las autoridades malasias han declarado la guerra a los curanderos o bomoh no oficiales o que practican magia negra porque sus malas prácticas acarrean disputas y dramas en matrimonios, familias y colegas de trabajo. Por el contrario, los curanderos oficiales están registrados en una especie de colegio médico y sus prácticas se ajustan al Corán y el islam.
Otro artículo explicaba el caso de una niña de la provincia de Terengganu, en el norte del país, quien se desvanecía en medio de la noche para aparecer en árboles, tejados o cementerios a varios kilómetros de su casa. La pequeña nunca recordaba nada tras estos periplos paranormales. El culpable era un travieso yinn, por lo que la familia llamó a unos curanderos para que se deshiciera del molesto invitado.
La noticia venía ilustrada con una foto con el árbol donde la niña se vio teletransportada en una de sus noches paranormales.



Pero los exorcistas no sólo no eran colegiados sino también unos chapuzas porque lo único que hicieron es dejar sueltos hasta 12 genios o yinn por la vivienda familiar. Tuvo que intervenir tres bomoh de la Fundación Islámica de Terengganu que consiguieron atrapar a los yinn en recipientes sellados. Moraleja: "si unos genios pícaros rondan tu habitación, llama a un curandero con licencia".
No todos los genios son unos cabrones, también los hay generosos con los seres humanos. Según el Corán, Alá creó a tres tipos de seres: humanos, ángeles y yinn. Los humanos fuimos fabricados a partir de la arcilla y los genios a partir de fuego sin humo. Hay genios buenos y malos, musulmanes o no creyentes y pueden hacerse visibles o invisibles ante nosotros. Satán era un yinn que desobedeció a Dios y el propio rey Salomón contaba con varios genios como asesores. Así cualquiera.



THE GENIE'S LAMP

Malaysian newspapers are more boring than a blender's manual instructions, but sometimes they also contain fantastic articles. Last October 12th I read two pieces in News Straits Times about black magic and genies or jinns, those creatures popularized by Aladdin´s tales in the book “One Thousand and One Nights.”
The Malaysian authorities have declared war on unofficial healers or bomoh that practice black magic because their bad practices provoke disputes among married couples, families and work colleagues. On the contrary, official healers are registered in a sort of medical council and they work accordingly to the Koran and Islam.
Another news article talked about a case in Terengganu province, where a girl who vanished after dusks ended up in strange places such as treetops, roofs and cemeteries kilometers away from home. The child could never recollect these paranormal trips. Some jinns were to blame, so the family called some healers in order to get rid of such annoying guests.
The article had a picture with a tree on which the girl was found on one of his paranormal nights.
Not only the exorcists were not official, but they were so lousy that instead, they left 12 genies or jinn around the house. Then, three bomohs from the Religious and Information Committee had to intervene to capture and keep the jinns in a sealed container. The moral of the story: “If some naughty genies hang around your room, call an official healer”.
Not all jinns are a are such bastards, there are also some who are nice to human beings. According to the Koran, Allah created three beings: humans, angels and jinns. We, humans, were fabricated from clay and jinns from smokeless fire. There are good and bad genies and they can appear visible or invisible at will. Satan is a jinn who disobeyed God and King Solomon had genies under his service. ¡Lucky him!