jueves, 11 de junio de 2009

Birmanos ilegales

Hace muchos años, en mi Lucena natal (España) escuchaba de lejos eso de que los empresarios contrataban a los trabajadores sin contrato. Nadie tenía que convencerme de que era algo injusto. Pero me parecía injusto de una forma universal, casi abstracta. Como me oponía a que los negritos del África pasaran hambre. Luego crecí, fui a la Universidad, trabajé unos años y me vine para Asia. Ha tenido que ser en Tailandia donde he visto con mis propios ojos la situación de unos trabajadores inmigrantes explotados por empresarios sin escrúpulos.
El cierre de fábricas a causa de la crisis económica ha empeorado la difícil vida de estos birmanos, cuyas familias malviven hacinados junto con sus familias. Aquí no saben nada de indemnización o desempleo. Están desamparados.
Mi colega Dani y yo nos colamos en una fábrica de Mae Sot, en la frontera con Birmania. Los trabajadores nos permitían con sonrisas grabar los cubículos en los que vivían dentro de una nave con tejado de uralita. En lugar de ocultar a sus niños, los animaban a posar ante las cámara. Les hacía gracia.
Dani se asustó cuando vio a una tailandesa vestida con una camiseta amarilla, color de la monarquía, que debía ser la gerente o una responsable de la fábrica. Era domingo y los jefes no estaban. Al principio hicimos amago de marcharnos, pero hicimos acopio de nuestro coraje y fuimos a hablar con ella. Mi amigo intentó explicarque que queríamos realizar un reportaje sobre la crisis económica, pero ella no entendió una palabra. Al principio sospechó de nuestras intenciones y nos preguntó si pertenecíamos a alguna ONG. Después se relajó y nos contó -medio en inglés y medio en tailandés- que sufría jaquecas por el exceso de trabajo. No me cayó mal la explotadora. ¿O ella también era explotada?
La mayoría de los trabajadores de aquella empresa no tienen permiso de trabajo. Pero en la ONG birmana nos dicen que los "inmigrantes nunca son ilegales". Las personas no pueden ser ilegales, tienen dignidad. Aunque se vulneren sus derechos. Aquí resumo su situación en Mae Sot, en particular, y en Tailandia, en general:

Solamente en los últimos dos meses, ocho empresas han cerrado en la ciudad de Mae Sot, dejando sin empleo a mas de un millar de birmanos, quienes cobran menos de dos dólares diarios por jornadas que se pueden alargarse hasta 11 o 12 horas. Lo pierden todo. No hay compensación para los "sin papeles"
. En el trabajo, sufren accidentes al manipular máquinas peligrosas sin supervisión. Las mujeres llegan a desfallecer exhaustas por largas jornadas de trabajo en ambientes asfixiantes y con poca iluminación. Para más inri, la Policía se lleva casi un diez por ciento de sus salarios en sobornos. Y si se atreven a denunciar, sufren palizas o incluso son asesinados. En las granjas, sus cadáveres son enterrados en lugares de difícil acceso. Crímenes que quedan impunes.Según un dicho en Mae Sot, para hacer desaparecer a un inmigrante birmanos sólo hacen falta dos cosas: "unos cuantos neumáticos y cinco litros de gasolina". Una ONG local, Yaung Chii Oo, asegura que estas empresas fabrican artículos de ropa para Adidas y Nike, entre otras marcas.


2 comentarios:

Laurence dijo...

Qué triste realidad...pero cuando las cosas van a cambiar de verdad??
Basta el profit a toda costa...sobre todo a costa de la gente!!
Donde estan los derechos humanos de la gente no de las maquinas ni animales como se les tratan??hay que denunciar mas y mas todo esto para intentar pararlo!

Gaspar Canela dijo...

Sí. Y que tira la primera piedra quien esté libre de pecado.